miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cultivar la imaginación

"La imaginación es más importante que el conocimiento"
Albert Einstein
Ya lo dijo Einstein una vez, allá en el 1929. Dicha frase todavía gana más sentido si se lee el resto de su escrito, que dice "Mientras que el conocimiento es limitado, la imaginación abarca el mundo entero...". Luego empezó a decirse esa famosa frase de "El conocimiento es poder". Pero lo cierto es que es más importante aquello que hacemos con dicho conocimiento por lo que nuestro nuevo mantra debería ser "La imaginación es poder".

¿Qué es la imaginación?

¿Cómo podríamos definir el término "imaginación"? La imaginación es un juego para el cerebro. Es una forma de arte, un estado en el que nuestra mente mueve y une piezas de formas únicas y nuevas. Una cosa es cierta: para poder unir piezas de formas nuevas y únicas debemos dominar esas piezas con anterioridad. Hace falta tener experiencia con ellas para que nuestro subconsciente sea capaz de crear algo nuevo. Para ello es necesario que nuestro cerebro juegue con conceptos en cada una de las etapas del aprendizaje. Así comprendemos e interiorizamos, reforzamos los conocimientos y ganamos habilidad para imaginar.

Otro punto clave para que la imaginación pueda emerger es que el alumno se sienta cómodo con los conceptos. Por ello no podemos entrenarlos para aprobar tests. No solamente. Los tests matan la imaginación.

Dejemos que los niños sean, bueno eso... niños

Toda idea nace de dos lugares: la mente y las manos. Es importante permitir que los niños aprendan a crear ideas y a ejercitar la imaginación. Dejémosles pensar, pero dejémosles también tocar, jugar, ejercitar su mente. La imaginación ayuda a construir habilidades sociales y emocionales. Es bueno dejar que los niños sean niños.

STEM (Science, Technology, Engineering and Math)

Las Ciencias, la Tecnología, la Ingeniería (¡ingenio!) y las Matemáticas ofrecen una manera de entrenar la imaginación. De hecho, éstas cuatro están basadas en la imaginación. Sin STEM (o CTIM en español) no tendríamos ni móviles, despertadores, microondas, Internet, GPS, coches, neveras... Estas ideas alguna vez tuvieron que nacer en la mente de alguien, y con los recursos y las capacidades adecuadas, pudieron llevarlas a cabo. Sí, enseñemos a los niños a imaginar pero no olvidemos darles la paleta para crear.

Cómo un juguete destruyó la imaginación

Hay muchos que dicen que la forma en la que se juega cambió de manera radical a finales de los años 50, con la "Thunder Burp" de Mattel. Y ¿porqué marcó la diferencia? Los niños pasaron de utilizar palos de árbol como espadas y crear sus propias aventuras en las que los palos eran meras anécdotas a centrarse en el juguete en sí.

Y ¿qué hacemos pues? No, quitar los juguetes a los niños no es tampoco una solución. Pero lo que sí podemos hacer es promover el juego libre. Compremos juguetes con fines y objetivos, como bloques de construcción. Y que los niños no se limiten a construir el fuerte que hay en la caja; que creen. Crear. Jugar. Construye su imaginación. Los prepara para construir mejores ideas en un futuro.


Puedes ver el artículo relacionado (versión original, en inglés) en: http://www.edutopia.org/blog/cultivating-imagination-ainissa-ramirez

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