viernes, 22 de noviembre de 2013

8 actividades que potencian la imaginación y el pensamiento creativo

Hace una semana hablábamos de la importancia de cultivar la imaginación. En el post de hoy os traemos 8 actividades que ayudan a cultivar la imaginación y potenciar el pensamiento creativo (creative thinking), que resulta cada vez más importante en el mundo cambiante en el que vivimos.

1. Juegos de palabras. Pídele al niño que sugiera una palabra (por ejemplo, gol). Responde con una palabra que esté relacionada (por ejemplo, fútbol). Luego, que otra persona responda con otra palabra relacionada con la anterior, y así sucesivamente. La creatividad empieza con la generación de ideas, la especulación y la creación de nuevas asociaciones.

2. Objetos misteriosos. Esta actividad hace que los niños desarrollen ideas que sean originales y tengan un objetivo, en este caso añadir valor o mejorar algo. Mostrar al niño una caja que contenga un "objeto misterioso". Sin mostrar de qué se trata, describe la apariencia del objeto y pídele al niño que visualice lo que se ha descrito, que realice una hipótesis y que formule preguntas para intentar identificar el objeto. Cuando lo averigüe, muéstrale el objeto y juega a describir para qué se realizó y sus posibles usos o cómo podría mejorarse. ¡Que sea creativo!




La creatividad también implica expandir el conocimiento actual. Los juegos de dibujos que implican retos visuales y verbales son perfectos.

3. Picto-juegos. Dibujar una forma aleatoria en una hoja y que el niño adivine qué podría ser. Puede expandirse haciendo que además le añada detalles transformándolo en aquello que está visualizando en su mente.

4. La fiesta de la cena. (para más pequeños) Es muy probable que los pequeños tengan varios peluches o juguetes y que cada uno tenga su propia personalidad. El juego consiste en que juntos organicéis una cena fiesta para su juguete favorito, en la que estarán invitados el resto de juguetes. Organizad y coordinad a quiénes invitáis, dónde deberían sentarse, qué deberían comer. ¡Pueden hasta hacerse las invitaciones!


5. 15 minutos de fama. Ser famoso no está solamente restringido a grandes actores o celebridades del mundo artístico. Los escritores y los grandes científicos también reciben premios y reconocimientos. Dale un micrófono al niño y dile qué premio ha recibido. Es el momento de que ingenie e improvise un discurso.

6. Cuéntale historias. No es necesario un cuento, ni un libro ilustrado. Quizá un peluche o solamente gestos puedan servir para contarle una historia. Se trata de una conexión uno a uno: el padre (o madre) y el niño. Se trata del arquetipo en el que la generación madura pasa los conocimientos a la nueva generación. Cuando los niños escuchan historias lanzan su imaginación a volar.

7. Historias escondidas. Haz que durante 15 minutos el niño pasee por la casa y localice tres objetos a los que no hubiera prestado atención anteriormente o que le parezcan misteriosos. Procura que no sean objetos íntimos, personales o frágiles (que los busque en habitaciones comunes). Cuando los haya traído, cuéntale una historia sobre cada uno de ellos: de dónde provienen, cómo cayeron en tus manos, por qué los has guardado,... Luego, pídele que invente una historia que una los tres objetos.

8. Conectamos con la naturaleza. Da un paseo con el pequeño por un parque o el campo. Recolectad juntos diez objetos diferentes y guardadlos en una bolsa o cajita. La idea es que el niño vaya contando una historia, ayudándose de los 10 objetos y utilizándolos como inspiración, mientras los saca de uno en uno.

Probadlos y contadnos cómo ha ido. ¿Tenéis alguna otra idea?

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